CIUDADANÍA Y
DEMOCRACIA
Ciudadanía
y democracia son conceptos que tienen una estrecha relación, ya que para llevar
a cabo una democracia de forma correcta es necesaria la participación de los
ciudadanos, como analizaremos a continuación.
Se trata, en principio, de
conceptos estrechamente vinculados. El
sentido común dominante nos indica que
sin democracia no puede haber ciudadanía,
aunque ya veremos que hay excepciones
a este dictum. Ahora bien, el concepto de
ciudadanía es complejo, fundado en una
serie de derechos establecidos históricamente,
pactados socialmente y pautados
legalmente. El conjunto de estos derechos
es un producto histórico que se ha
constituido de manera diferente en cada
país, y que está sujeto a constante debate
y transformación.
Asimismo, el vínculo
real entre estos derechos y el sistema político
de un país (sea democrático o no) es
un fenómeno contingente, pues varía en
cada época histórica y de nación en nación.
En efecto, la relación conceptual
general que podemos establecer entre la
ciudadanía y la democracia se expresa en
la historia de una manera diferenciada
en el tiempo y en el espacio. Hay dos caminos
vinculados, pero distintos, en el estudio
de esta relación: de un lado, el
abordaje teórico; de otro, el análisis de su expresión histórica. Hablar de ciudadanía
nos sitúa simultáneamente en los
dos planos. En las páginas que siguen
trataremos de referirnos a ambas dimensiones,
si bien la teoría será nuestro eje
articulador.
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